Oración que hace temblar la tierra
El Dr. Gary Greenberg ha fotografiado y amplificado arena de playas de todo el mundo, y descubrió que el contenido de la arena va más allá de lo que simplemente se ve. La mineralogía de la arena señala que el análisis microscópico de su contenido mineral revela mucho sobre la erosión, las corrientes costeras y sus potenciales efectos en las riberas. ¡Incluso un pequeño grano de arena puede brindar información de gran importancia!
Apúrate y espera
«¿Qué haremos con todo nuestro tiempo libre?». Este pensamiento era la esencia de un ensayo publicado en 1930 por John Maynard Keynes. Allí, Keynes propuso que, en el transcurso de cien años, los avances tecnológicos y económicos llevarían a los humanos a un punto en el cual trabajaríamos solo tres horas por día y quince horas a la semana.
Charlas de fe en casa
«No hay mejor lugar que en casa». Esta frase inolvidable dicha por Dorothy en El mago de Oz revela un recurso narrativo que se encuentra en un número asombroso de recordadas historias, desde La guerra de las galaxias hasta El rey león. Se lo conoce como «monomito»: una persona común que vive una vida común, cuando se presenta una aventura extraordinaria. El personaje deja su casa y viaja a un mundo distinto donde le aguardan pruebas y dificultades, así como mentores y villanos. Si supera las pruebas y demuestra heroísmo, la etapa final es regresar a casa con historias para contar y más sabiduría. El último acto es crucial.
La dulzura de la sinceridad
«Amigo querido, a veces suenas más santo de lo que eres realmente».
Pulsar pausa para orar
El hidrante de incendio despedía agua a borbotones, y vi mi oportunidad: ¡Qué forma grandiosa de lavar el auto gratis! No lo había lavado durante un mes y estaba muy sucio. Entonces, aceleré en dirección al chorro.
Caminar junto a una bendición
En 1799, Conrad Reed, de doce años de edad, encontró una piedra grande y brillante en un arroyo que atravesaba la pequeña granja de su familia. La llevó para mostrársela a su padre, un inmigrante pobre, quien no entendió el potencial valor de la piedra y la usó para sostener la puerta. Durante años, la familia pasó caminando junto a ella.
Padre nuestro
Casi todas las mañanas recito la oración del Señor; no valgo de mucho en el nuevo día hasta que no me baso en ella. Hace poco, solo había dicho las dos primeras palabras —«Padre nuestro»— cuando el teléfono sonó. Me sorprendió porque eran las 5:43 de la mañana. ¿Quién sería? La pantalla del celular decía: «Papá». Antes de que pudiera contestar, la llamada se cortó. Supuse que mi papá me había llamado por error; y así fue. ¿Mera coincidencia? Tal vez, pero estoy convencido de que vivimos en un mundo inundado de la misericordia de Dios. Ese preciso día, necesitaba la seguridad de la presencia de nuestro Padre.
Llevado por el amor
Mi nieto de cuatro años estaba sentado en mi falda y acariciaba mi cabeza calva, estudiándola detenidamente. «Abuelo —preguntó—, ¿qué le pasó a tu pelo?». «Ah —dije riendo—, lo perdí con los años». Puso cara pensativa y respondió: «Qué pena. Tendré que darte un poco del mío».
Valorar cada momento
Las agujas detenidas de un reloj pulsera en los archivos de la Universidad de Carolina del Norte narran una historia tremenda: señalan el momento exacto en que su dueño, Elisha Mitchell, murió al caer de una cascada en los Apalaches el 27 de junio de 1857.
Marcas testigo
«¿Ve eso?». El relojero iluminó una marca delgada y pequeña grabada dentro del antiguo reloj del abuelo, en el que estaba trabajando en casa. «Es probable que otro relojero haya puesto esa marca hace casi un siglo —dijo—. Se llama “marca testigo”, y me ayuda a saber cómo ajustar el mecanismo».